¿Te cuesta volver a ser feliz después la ruptura?¿Crees que no volverás a tener pareja? ¿Te sientes fracasada, insegura, con miedos?

Cuando la relación se acaba, una de las primeras cosas que nos viene a la mente es, ¿podré ser feliz de nuevo? ¿qué puedo hacer para ser feliz después de la ruptura?…Y lo cierto es que emprendes un nuevo viaje y tienes que llenar tu maleta con aquello que de verdad te va ayudar a llegar a tu destino transitando ese viaje con confianza, valentía y firmeza.

Nos enfrentamos a una vida en soledad, desconocida ya que nos habíamos acostumbrado “la vida en pareja” y cambiar toda nuestra estructura de vida, se nos hace una montaña, difícil de escalar.

Habíamos puesto mucha ilusión, expectativas… en esa relación y ahora sentimos un enorme vacío.

No queremos pensar en encontrar otra pareja, porque sabemos que hay mucho por sanar, que los recuerdos siguen revoloteando por nuestra cabeza, pero, por otro lado, sentimos miedo de quedarnos solas.

Y pensamos ¿seré capaz de iniciar una nueva relación algún día? ¿puedo confiar en que después de éste fracaso, seré capaz de encontrar una pareja con que tener una relación sana y ser feliz?

Con estos pensamientos, dudas, inseguridades, miedos… nuestra energía se aleja mucho de la vibración ideal para lograr ser felices después de la ruptura, sea en pareja o sin ella.

Pensamos que para ser felices tenemos que estar en pareja partimos de ahí y esta creencia nos limita. Así que lo primero de todo sería revisarla, cuestionarla y cambiarla. Darnos cuenta de que la felicidad no depende de ello. Examinar que es lo que realmente nos hace felices porque si esto dependiera de tener o no pareja y ya no solo eso, sino de que algo de fuera me pueda hacer feliz, viviremos en una continua búsqueda infructuosa de la felicidad.

Podemos sentirnos plenas, en equilibrio y paz interior, sin que nada fuera lo altere. Desde tu felicidad interior puedes ser feliz con alguien. El generador de felicidad parte del interior de una misma, no de alguien o algo externo a ti. No fuiste feliz porque te hicieron feliz sino porque tú eres capaz de “generar esa felicidad”. Tú eres la que sientes la felicidad, está en ti, no “en algo” o “alguien”, parte de ti y depende solo de ti ser o no feliz.

Si somos conscientes de ello, lo que tenga que llegar, llegará. Y será de forma natural, fluida y es muy posible que, desde ahí, construyamos relaciones de honestidad y crecimiento. 

Confía en ti misma 

Sé que decirlo es fácil y llevarlo a cabo, resulta más complicado. Después de una ruptura, mantener esa confianza, con la frustración y la sensación de “derrota” de “vida destruida” que conlleva la ruptura, es difícil.

Sentirnos bien con nosotras mismas, a pesar de lo sucedido, recuperar la seguridad, la plena confianza de lo que somos, plena es el gran trabajo a hacer en nosotras mismas en esta etapa. Y aunque es todo un reto, es posible y se logra.

Otras lo han logrado, así que tú también puedes y piensa que aquello que ves en otras mujeres es porque también está en ti.

Después de la ruptura nuestra autoestima se ha quedo muy tocada, y lleva todo un proceso, recuperarla y darnos cuenta de “quienes somos”, para valorarnos, amarnos y recuperar todo nuestro poder personal.

En esto nos ayuda mucho rodearnos de buenas amigas, que nos valoran, que nos recuerdan nuestra grandeza, que siempre están ahí para levantarnos y apoyarnos y mostrarnos aquello que de nosotras que se nos olvida, que nos cuesta ver y más en los momentos difíciles.

Tenemos que sacar todo lo que llevamos dentro. Expresar como sentimos y que ellas hagan de espejo. A veces una misma no es consciente de todo lo bueno que tiene hasta que alguien no se lo muestra. Tenemos una vocecilla maliciosa que siempre nos sabotea, nos critica, nos trata mal. No dejemos que esa voz nos convenza de algo que no es.

Recuerda tantas otras veces que superaste retos, dificultades, situaciones complicadas de vida y todos los obstáculos por los que has tenido que superar.

Olvidamos nuestros logros de vida, pero son muchos, desde que comenzamos a andar en bici, fuimos adolescentes, nos sacamos el carnet de conducir, estudiamos una carrera u otros estudios en los que nos volcamos y logramos sacar adelante… trabajos, muchos de ellos conllevaron miedo y dificultad al principio, tener hijos… y bueno, tantos y tantos logros a lo largo de nuestra vida… Y qué fuertes nos han hecho sentir.

Una ruptura es un final, pero es el comienzo de algo nuevo. Un nuevo camino en nuestra vida y sin duda una crisis, trae consigo grandes aprendizajes que nos van a ser muy útiles para todo lo nuevo que esté por venir.

El dolor al principio no nos deja verlo.  Necesitamos tiempo y perspectiva para comprender que esta crisis de vida, nos lleva a una evolución personal que necesitábamos tener, aunque al principio resulte difícil verlo.

Una experiencia de vida, que sacará de nosotras recursos y talentos desconocidos, que, de otra forma, no hubiera sido posible que se desarrollaran en nosotras.

 

Cambia el enfoque 

Tú y tu vida sois mucho más que una relación. Después de una separación, divorcio, ruptura, es normal que estemos enfocadas en el problema, en todo lo que perdemos, en los años que se nos han ido en esa relación, en los malos tragos que hemos vivido… Este enfoque puede durar unas semanas, meses, pero hay que salir de ahí para avanzar y para ello cambiar el enfoque. Un nuevo camino exige una nueva hoja de ruta, es un viaje y debemos preparar la maleta nueva, eliminando todo aquello que nos pesa, y que es inútil para nuestro nuevo destino.

Es normal que tras la ruptura se apague nuestra luz, nuestras ilusiones, nuestra motivación. Pero solo es una circunstancia de vida, somos mucho más que nuestras circunstancias.

La sensación de pérdida de rumbo es muy grande al principio, necesitamos encontrar de nuevo el norte. Darle sentido a nuestra vida y llenarla de nuevo de experiencias gratificantes, motivantes, que nos aporten una nueva energía.

Habíamos construido una identidad que ahora está rota a pedazos. Nos damos cuenta que ya no somos lo que creíamos ser. Y para comenzar de nuevo es importante despojarse de todo, creencias, viejos paradigmas, apegos… para encontrarnos con lo que de verdad somos y fluyamos desde nuestra verdadera esencia, que nada tiene que ver con una identidad creada por nuestro ego, por una vida pasado, por una forma de vida con la que nos sentíamos identificadas y tantas otras cosas a las que permanecemos apegadas. Sobre todo, ese pasado en pareja, que nos hizo creernos un “modelo” que ya no encaja con nosotras.

Después de vivir la etapa inicial de duelo, de tristeza, de llanto, de recuerdos que no paran de atormentarnos, es importante levantar la mirada, y visualizar de nuevo “nuestro camino de vida”. Puedo que ya lo tuvieras antes de iniciar una relación o quizás es hora de que te plantees qué te gustaría hacer. Pero piensa que antes que tú con él, eras tú en soledad. Tu vida es mucho más qué todo lo que hagas o qué cualquier relación que tengas.

Es hora de pensar en qué dirección quieres darle a tu vida. En tus sueños, aquellos que quizás se quedaron por el camino cuando iniciaste la relación.

La ruptura es solo un bache, un obstáculo, una circunstancia… pero no es toda tu vida. Conecta con alguna motivación interna, con lo que te gustaría lograr, un objetivo, una pasión, un deseo, un sueño…algo que te mueva, que ilumine de nuevo tu mirada.

Necesitas levantarte cada mañana y reenfocarte. Conectar con algo que te impulse. Poner enfoque y dirección a tu vida, tendrá una vibración de energía muy grande y poderosa y te dará la luz en el camino que necesitas. 

Sube tu energía 

La energía alta en nuestro cuerpo es vital para vivir con ilusión y motivación.

Una ruptura supone emprender un nuevo viaje, en el que vamos a necesitar muchas cosas. Pero la más importante, al menos lo que yo creo y he vivido es Energía. Porque sin ella es imposible avanzar en este nuevo sendero que la vida nos pone delante.

La energía es nuestra gasolina, nos impulsa, nos pone en marcha.

Hay muchas formas de “activar” esa energía.

A mí la que me ha funcionado es el deporte. Desde hace muchos años imparto clases de fitness y Pilates, y sin duda, siento que es una pieza clave, súper importante, en la vida y más en las situaciones difíciles a la hora de lograr enfrentarlas con éxito.

Mover tu cuerpo, mueve tu energía y no solo física sino también mental. Y la energía del movimiento, del ejercicio, desbloquea emociones, sube tu creatividad, te aporta claridad, los beneficios son numerosos.

Segregamos endorfinas y nos ayuda a estar bien porque provoca una sensación de bienestar inmediata.

Qué te voy a contar como profesional del deporte durante muchos años, pero es que además he vivido 2 rupturas de pareja y puedo hablar desde la propia experiencia que he vivido en mí los innumerables beneficios que aporta el ejercicio físico y los cambios que provoca para enfrentar una situación de vida tan difícil como es la ruptura de pareja.

Así que estoy absolutamente convencida de que poner el cuerpo en movimiento, salir a correr, hacer Pilates, bailar, o cualquier otra actividad que mueva tu energía, creo que es un factor diferencial. Entiendo que al principio estás apagada, sin ganas, bloqueada… pero un pequeño esfuerzo al principio, comenzando una actividad deportiva, sencilla, a tu alcance, que no te lleve demasiado tiempo… te va a cambiar tu estado emocional.

En la ruptura toda nuestra energía se va fuera, estamos en el recordar, con el enfoque puesto en nuestro ex, en las circunstancias que abocaron a la ruptura, en los recuerdos…en los problemas a los que nos enfrentamos… y nos vaciamos. Toda nuestra energía se nos va. Solo depende de ti darte un “chute de energía”, que esa energía vuelva a ti, llenar tu depósito. Y un poco de ejercicio cada día provocará esa subida de energía que necesitas.

Desde ahí los problemas se ven de manera diferente, tienes más claridad mental. Además del bienestar físico y emocional que te aporta de manera inmediata.

Ese tiempo que te dediques, conectas con tu cuerpo, estás en ti. Tu foco está en tu ser, en tu energía.

 

Cambia de estación

Emprendes un nuevo viaje, así que cambia de estación. Vas a un destino diferente, con un equipaje nuevo, así que suelta la vieja maleta y enfócate en tu nuevo destino.

Asocia tus recuerdos con todo lo aprendido, cambiar el punto de vista hacia lo positivo te ayuda.

No podemos borrar los recuerdos. Es más, forman parte de nuestra historia personal.

Pero sí podemos ser conscientes de qué nos aportan y decidir qué importancia le damos ahora en nuestro momento presente.

Quizás nos obsesionamos con OLVIDAR y cuanto más empeño le ponemos es peor, porque de esta forma atrapamos los recuerdos dolorosos en la mente.

Porque tanto la lucha como la resistencia es hacer que “todo permanezca con más intensidad”

Quizás si dejásemos de resistirnos, de tratar de olvidar, de evadirnos, de luchar contra el pasado… nos iría mejor.

Esto no quiere decir que te quedes atascada en los recuerdos, que te regodees, que les des cada vez más forma y más intensidad, sino que los observes… los aceptes, incluso les pongas una sonrisa amable, y los dejes pasar, visualiza como vienen y como se van, seguro que pronto te viene otro pensamiento.

Pero quedarte atrapada recordando… no te ayuda a avanzar, en lo que al fin y al cabo son pensamientos de pasado, no tiene sentido porque tu vida es ahora, tu momento presente y necesitas enfocarte en él.

Los recuerdos son pensamientos y como tal nos traen emociones, es importante que nos demos cuenta de esto para decidir y ser responsables de nuestro estado.

Permanecer en el sufrimiento es apegarnos al dolor. Y ese dolor viene muchas veces de recrearnos en los recuerdos.

  • En lo que pudo ser y no fue
  • En lo que nos dijo que nos dañó
  • En por qué a mí
  • En …” hubo una etapa que fuimos felices”
  • En si pude evitar o no el final de la relación.
  • En lo que hice o no hice
  • En lo injusta que es la vida

Así que en mi experiencia las 3 claves más importantes que me han ayudado son:

Aceptar. Qué no puedo cambiar el pasado, pero sí lo que estoy viviendo ahora y lo que quiero construir para mi futuro. Soy yo la que elijo dejar atrás una etapa de vida, con lo bueno y lo que sé que me provoca dolor recordar. Y de esta forma, sin reproches, sin juicios, sin culpa, hago un ejercicio consciente de perdón, de soltar y sanar y dejar atrás para comenzar mi proyecto de vida presente y futuro.

Aprender. He venido a este mundo para aprender de todo cuanto vivo, bueno y malo. Aunque viva situaciones difíciles, negativas, tristes, dolorosas, todo ello es un aprendizaje de vida. Mis recuerdos, son eso, recuerdos, y juzgarlos como buenos o malos solo depende de mí. Yo percibo mi realidad, según mi mente y mis creencias. Si mis recuerdos son mis enseñanzas de vida, puedo construir mi nuevo yo a partir de ahí, con mayor madurez y sentido mi vida.

Perdonar. Qué importante es. Soltar la rabia, el dolor, la frustración, la culpa. Dejarlo ir, para sentir la paz de nuestro corazón, desde el amor que somos. El ejercicio del perdón es una liberación. Es decidir avanzar sin esa mochila pesada de los juicios, reproches…

Perdonando y sobre todo perdonáte a ti misma; te liberas, te sanas, decides ser libre y avanzas.

UN EJERCICIO QUE TE PUEDE AYUDAR

Uno de los recursos más sencillos y útiles es escribir. La escritura tiene algo profundamente terapéutico y podemos sacar a la luz al escribir todo lo negativo que tenemos en nuestra mente. Escribe de forma automática, todo lo que se te ocurra, no te pares a pensar y deja fluir las letras sobre el papel. Te darás cuenta que al terminar de escribir te sentirás mejor. 

Afirmaciones que suben mi energía y que me ayudan a ser feliz después de una ruptura: 

 

  • De todo lo que he vivido ¡cuánto he aprendido!
  • Mi vida es ahora y me enfoco en qué quiero hacer con ella y qué me apasiona.
  • Mi vida es regalo que puedo y no me permito desperdiciarla.
  • Tengo proyectos, Ilusiones, sueños, objetivos, mucho que agradecer a la vida.
  • Mi vida no es solo “SI TENGO O NO PAREJA” Mi vida soy yo y soy mucho más grande que cualquier cosa o persona que tenga a mi lado.
  • Mi vida no es solo cuando SOY FELIZ, también cuando estoy triste y me acepto, me permitir SER con mis luces y mis sombras.
  • Siento la felicidad dentro de mí incluso cuando estoy triste porque estoy en paz y en equilibrio.
  • Quiero descubrir todo lo nuevo que está por llegar
  • Confío en que la vida me sostendrá
  • Acepto mi ruptura como etapa de mi vida, como muchas otras.
  • Después de cada final hay un nuevo principio.

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