El miedo es una construcción mental

 

Aprender a cómo enfrentar el miedo en la ruptura de pareja, aunque sea difícil, somos muy capaces, más de lo que imaginamos y tenemos los recursos para ello.

Si nos atrevernos a dar pasos, a caminar, incluso por el sendero del miedo, nos daremos cuenta que detrás de cada paso, el miedo se va haciendo pequeño.

Mirar de frente al miedo, dialogar con él y ver que nos quiere decir, de qué nos quiere proteger.  Porque detrás de la acción no hay miedo. El miedo siempre está antes. 

Son muchos los miedos que nos invaden en un proceso de ruptura de pareja. Incluso antes de tomar la decisión de que esta se produzca ya comenzamos a sentir miedo.

La emoción del miedo es intrínseca al ser humano y su función primaria es la protegernos. Tratar de no sentirlo, liberarnos de él, evitarlo, es una resistencia que lejos de ayudarnos, está favoreciendo que el miedo crezca por la propia resistencia a sentirlo. 

¿Y cuáles son esos miedos? ¿Qué nos aterra en realidad? ¿A qué no queremos enfrentarnos? 

Tenemos miedo porque creemos que algo malo puede ocurrir cuando todavía no está ocurriendo. Es decir, en el momento presente, aquí, ahora… no hay miedo. El miedo está en tu pensamiento, en lo que tú crees que te va a suceder. 

Es más, en una situación estresante, de auténtico peligro, ni siquiera está el miedo, porque tu cuerpo y tu mente se ponen en movimiento, reaccionan.   De forma instantánea se activa tu estado de “estar presente”. 

En esos momentos se disparan todos nuestros mecanismos de supervivencia, por ese estar en tu mente y en tu cuerpo, justo en el momento presente, enfrentando la situación. 

Sin embargo, el miedo se instaura, justo en la situación contraria “de no estar presente”, es decir, cuando anticipamos el futuro y situaciones que no han ocurrido y pensamos que van se van a dar. 

Nos enfrascamos en pensamientos del tipo… “seguro que esto va a salir mal” “seguro que me va a ocurrir esto o lo otro”.

El miedo lo construye nuestra mente con los pensamientos que nos llevan a un futuro que todavía no ha llegado, una situación que no es real. Y en esa anticipación, nos bloqueamos porque personificamos el miedo.

Traemos el miedo a nuestro presente, lo recreamos, lo alimentamos, lo hacemos fuerte y nos llega a paralizar, este es el problema. Cuando nos inmoviliza y nos impide actuar.

Si nos damos cuenta de esto, si encendemos la luz de la “habitación oscura del miedo”, en la que hemos entrado, ya no tendremos miedo. Y esa luz te la da el conocimiento. 

Para enfrentar el miedo tienes que conocerte bien, confiar en ti, saber quién eres.

Recuerda todas aquellas situaciones pasadas en la que ya superaste el miedo. Cómo enfrentaste el miedo en el pasado, te van a ayudar a “ver” y el hecho de ver, de saber, de conocer, de “darte cuenta” y poner luz a tus miedos.

En la oscuridad tenemos miedo porque no vemos, cuando éramos pequeñas teníamos miedo en una habitación oscura y en el momento que encendían la luz, el miedo se iba. 

Y para poner luz,  tenemos que  conocernos bien a nosotras mismas y mirando de frente al miedo. Desde esa luz y ese conocimiento, seremos capaces de hacerlo pequeño, de restarle importancia y enfrentarnos a él.

En este video de doy algunas claves de “cómo enfrentar el miedo en la ruptura de pareja”

 

El miedo se alimenta de nuestros pensamientos 

Cada día estableces un incesante diálogo interior, y dependiendo de cómo sea ese diálogo, esa construcción mental que es el miedo; se hará más grande o más pequeña.

Tu energía, tus recursos, tu talento, tus capacidades, son mayores que tu miedo. Sabiendo esto, es cuestión de potenciar todo ello y tenerlo presente para cuando el miedo aparezca.

Si en algún momento sientes que tú no tienes la capacidad de enfrentarte él, piensa en qué opciones tienes, o qué necesitas para ello y busca opciones. Reflexiona qué puedes hacer para hacerte grande frente al miedo. 

Realiza alguna actividad con la que disfrutes, que te apasione, que suba tu nivel de energía.

Aumenta tus conocimientos, comienza a ver vídeos que te inspiren, que te aporten claridad, conferencias, audios, que te motiven, que te ayuden a recuperar la confianza en ti y pon el foco de tu pensamiento en el “optimismo” en las “opciones que tienes” … y cómo las puedes trabajar. Rodéate de personas que te motiven, mujeres que haya pasado por tu experiencia, que sientas que te inspiran, mujeres que ya han logrado trascender sus miedos. 

Estoy elaborando una lista de libros que pronto compartiré en el Grupo de Apoyo “VIVIR DESPIERTA” de Facebook, al que te animo a participar, ya que es un espacio para mujeres que atraviesan una crisis o una ruptura de pareja y es muy útil para sentir el apoyo y la comprensión de otras mujeres que han vivido una experiencia igual o similar a la tuya.

El miedo a la soledad

Nos asusta pensar en quedarnos solas. Comenzar un nuevo camino en soledad. Ahora comienzas una vida independiente, sin nadie a tu lado,  que te proteja, que te cuide, que te acompañe. Al menos es lo que muchas mujeres, todavía hoy, tienen en su cabeza. Y  considero que es un error la creencia de que nuestra felicidad depende de tener o no pareja.

Nosotras ya somos autosuficientes y nos podemos aportar el apoyo y la protección que necesitamos en cada momento. Nadie tiene que cuidarnos y somos nuestra mejor compañía. Pero es cierto que todavía en muchas mujeres, existe ese sentimiento de que estando solas se van a sentir desprotegidas. Además, no vivimos aisladas, tenemos familia, amigas, amigos… Quedarte sin pareja nos es entrar en la soledad más absoluta. Siempre podemos recurrir a alguien en busca de ayuda, apoyo…

Sin embargo, es muy común después de una ruptura, creer que no vamos a saber estar solas. Tenemos una idea de la soledad, que tiene qué ver con que “es malo estar sola”. Pensamos en el que dirán. “Si esta está sola, qué habrá hecho”. “Será un bicho raro”.

Nos contamos un montón de historias, absurdas, acerca de la soledad. Y no aceptamos la soledad, y es justo esto lo que tenemos que trabajar. Aceptar nuestra soledad y verla como el regalo que es y que la vida nos trae para aprender de ella. En tu soledad puedes conocerte y amarte. En tu soledad no hay nadie con quien pelear, a quien juzgar y pretender cambiar y ésto puede llevarte a entrar en tu estado de paz y equilibrio.

¿Pero qué es la soledad? Ni más ni menos que estar contigo mismas, así que “ya no estás sola”. Estás con tu mejor amiga, o sea, tú. ¿Qué quieres evitar de ti? ¿Por qué huimos de estar con nosotras mismas, nos tendríamos que preguntar? ¿Qué rechazo nos impide estar a solas con nosotras? ¿Qué historias nos contamos para no querer enfrentarnos a nosotras mismas y a la soledad?

Soy mi mejor amiga, la persona fiel que me acompañará el resto de mi vida. La única amiga que jamás me va a abandonar y sin embargo cuando ponemos el foco fuera, de alguna forma nos estamos abandonando, salimos de nosotras cuando nos preocupamos o nos enfocamos en personas o situaciones externas, incluso cuando traemos al presente el futuro. Aquello que no ha ocurrido todavía.

Qué importante es “volver a ti”, “estar en ti”, no dejarte sola, acompañarte, enfocarte en ti misma, volver a tu centro. Dejar de huir de ti misma.

En estos momentos, es lo más necesitas. Estar contigo y darte mucho amor.

No dejes que tu vida la protagoniza el miedo, ni lo conviertas en un personaje maligno, que desea un mal para ti. Al contrario, quiere protegerte, solo que equivoca el escenario. En tu vida no hay tigres, ni lobos, ni leones, que es de lo que quiere que protegerte en realidad. Cuéntale al miedo que esos peligros no existen, muéstrale tu gratitud por ponerte en actitud de alerta, pero dile que no saldrás corriendo, que no es necesario huir.

Y como a mi mejor amiga, a la que apoyo, comprendo, escucho, le doy amor… debería hacerlo conmigo misma, ¿no? ¿Y la verdad es qué cuantas veces no nos escuchamos? ¿cuántas veces nos damos comprensión, apoyo, amor?

Ahí está la clave. Lo hacemos por nuestras mejores amigas, y a nosotras mismas muchas veces nos fallamos.

Nos tratamos peor de lo que lo hacemos con una muy buena amiga.

En la soledad está un gran aprendizaje de vida. Aprender a escucharte y a amarte. Acompañarte con amor, con comprensión, cuidándote, mimándote y dándote todo aquellos que necesitas para estar bien.

En la soledad puedes escuchar la voz del silencio. Tan sabia y qué tanto nos tiene que enseñar. Conectar con nuestra esencia y con la voz del alma, puede ser la clave para fortalecernos y atravesar una ruptura de pareja desde esa grandeza y poder que nos da la seguridad y la confianza de saber quiénes somos en realidad y qué somos mucho más grandes que “todas las historias que nos contamos.”  

El miedo a la tristeza

La tristeza es inherente al ser humano, como cualquier otra emoción y es sintiéndola, conociéndola, dejándonos empapar por esa tristeza profunda, que nos provoca la separación, la crisis que vivimos cuando dejamos atrás una relación… es ahí, cuando adquirimos la capacidad de saborear la felicidad, en mayor medida.

El hecho de haber experimentado la tristeza en su máxima dimensión, nos lleva a ser capaces de valorar y apreciar la felicidad.

Lograr un estado de equilibrio y paz interna, un estado de felicidad, al margen de los días malos, o de que te ocurran cosas o vivas situaciones complicadas, es algo que se puede conseguir cuando has buceado en el profundo mar de la tristeza.

Permitirnos llorar, vaciarnos por dentro, soltar esa energía que nos derrumba y que nos hace tan vulnerables. Recogernos entre sus brazos, meciéndonos en su vibración, fluyendo con ella.

Sentir la tristeza, sin lucha, sin resistencia, hasta que nos lleve al puerto en calma, de la paz, del sosiego… ese lugar donde poder respirar de nuevo, sentir un aire fresco, su alivio y despedirla, como a una vieja amiga, sabia, que siempre viene para removerte por dentro y para enseñarnos una lección que justo necesitamos en ese momento. Y desde ese puerto despedir la emoción que te trajo a ese lugar y tanto te enseñó durante ese viaje por la oscuridad de tu alma. 

El miedo a no poder superarlo

Asociada a la ruptura hay una pérdida de confianza en nosotras mismas. El miedo nos está bloqueando y no somos capaces de ver nuestros propios recursos.

Seguro que no es la primera vez que has superado una crisis y que a lo largo de tu vida te has enfrentado en muchas ocasiones a situaciones complicado y has atravesado muchos obstáculos.

No nos vamos a quedar ancladas en aquí, es absurdo pensar que no lo vamos a superar, aunque al principio cueste verlo.

La vida no nos pone ningún obstáculo, dificultad, crisis, que no seamos capaces de superar. Somos muy capaces y lograr enfrentar el miedo en la ruptura, nos hace más fuertes. La vida nos presenta determinadas pruebas y situaciones, porque nos descubren en todo nuestro potencial y necesitamos vivirlas para evolucionar.

Somos mujeres valientes, pero nos gusta explorar en nuestras debilidades y no en las fortalezas. Y tenemos que cambiar este enfoque. Si lo entrenamos nos sorprenderemos a nosotras mismas con ello. La valentía consiste en enfrentar al miedo a pesar del miedo.

Puedes con aquello que crees que puedes. Y creas en tu vida aquello en lo crees y te enfocas. La confianza es un factor clave para enfrentar el miedo en la ruptura de pareja y en cualquier situación difícil o crisis de vida.

Es obvio que si te quedas en el “no puedo”, “no soy capaz”, en el victimismo y en la negatividad, vas a alargar durante mucho más tiempo el proceso de superar la ruptura y de trascender tus miedos.

Es importante enfocarse en las opciones que tenemos, en los pasos que podemos dar, en qué podemos hacer y dejar de alimentar ese miedo, será ya un primer paso muy útil que sin duda nos puede sacar del bloqueo.

Hazte estas preguntas ¿qué te hace pensar que no puedes superarlo?, ¿qué crees que tienen otras mujeres que lo han logrado?, ¿qué necesitas para superarlo?, ¿qué te impide superarlo?

El miedo a sufrir

Hay una frase que se dice mucho, pero que yo la tengo siempre presente y no me importa repetirla, porque creo que es muy cierta. Al menos así lo pienso yo y que dice que “El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional”.

Vamos a sentir dolor, claro que sí. Una ruptura es dolorosa, pero sufrir es el “apego al dolor”. Quedarnos ahí, recrearnos en el dolor, darles vueltas y vueltas a todos los pensamientos negativos que nos invaden, a sucesos del pasado, a palabras, preguntas sin respuestas, a situaciones, muchas de las cuales no entendemos y tan solo nos queda la opción de soltar, si queremos dejar de sufrir. El pasado ya se fue, no puedes arreglar nada que esté en el pasado, solo vivir el presente y enfocarte en él, eliminando todo lo que frena para lograr avanzar.

Podemos elegir dejar de sufrir. Al igual que la emoción surge en nosotras mismas, la generas en tu propio ser, tú puedes decidir deshacerla, disminuirla, dejarla que poco a poco se vaya disolviendo.

Externamente siempre sucederán cosas, o determinadas personas, pueden ser el disparador de la emoción, pero esta emoción “nace en ti” tú la creas, le das forma, intensidad…

Somos dueñas de nuestras emociones y es por esto por lo que no debemos culpar a los demás de cómo nos sentimos.

Cada uno tiene que lidiar con sus emociones. Hacernos responsables de todo lo que está en nosotras, es la mejor actitud que podemos adoptar, porque indica madurez y comprensión de lo que nos sucede y desde ahí, seremos más capaces de tomar el control de nuestra vida. 

El miedo a no encontrar otra pareja

Existen millones de seres en el mundo y sin embargo este es un miedo común después de una ruptura. 

¿Encontraremos otra pareja?, ¿volveremos a enamorarnos?, ¿encontraré a alguien que me quiera?, ¿podré ser feliz de nuevo?… y así unas cuantas preguntas más acerca vivir de nuevo el amor y tener una nueva relación.

Creo que ante todo lo primero es estar en calma. Terminar una relación y plantearnos esto enseguida, me parece un gran error.

Aquí la sensatez es un punto clave. Acabamos de dejarlo con nuestra pareja, no es momento para pensar en tener una relación o encontrar pareja de forma inmediata.

¿Queremos acaso llenar el vacío que sentimos?, ¿qué buscamos ahora en otra relación?, ¿Qué necesitamos que creemos no tener y que puede cubrir otra relación?

Después de una ruptura y más si esta ha sido dolorosa, si el proceso de superarla está siendo difícil, lo mejor, sin duda, es darnos un tiempo para sanar. Un tiempo para estar contigo y recuperar el equilibrio y la serenidad.

Puede ser un proceso más largo o más lento, dependiendo de cómo haya sido la ruptura, de nuestro nivel de comprensión y aceptación y de la disposición que tengamos a soltar el pasado y avanzar.

Un día te sientes preparada para comenzar una nueva relación, estás en paz contigo, con tu pasado, con la realidad de tu vida y un sentimiento de amor hacia ti profundo. Te conoces, te valoras, te aceptas y te quieres.

De pronto un día te sientes apertura hacia el mundo, a querer conocer otras personas y estás en disposición de compartir todo lo que ya está en ti. Crees que puedes enamorarte de nuevo en cualquier momento. Pero no sientes la necesidad de tener una pareja, no vibras desde la carencia, porque te sientes una mujer abundante y llena de todo.

Cuando te sientes muy bien contigo misma, has dejado atrás tu pasado, has aceptado y te has dado cuenta de lo fuerte que eres, has recuperado la seguridad en ti misma… porque has sido capaz de soltar todo lo que te impedía avanzar; la transformación en ti, te va hacer vibrar desde la plenitud y la abundancia.

Y como mujer completa y empoderada que eres, puede ser el momento, en el que cuando menos lo esperes, es muy probable que alguien que vibre en esa misma sintonía se presente en tu vida. Una persona, con la que construyas una relación sana y que te acompañe en una nueva etapa de tu vida.  

El miedo a la incertidumbre 

Si algo nos enseña la vida a cada instante es que todo es impermantente. Que lo que es hoy no será mañana y qué mañana no existe, pero el ser humano se agarra a la certeza de sí lo habrá, de que experimentará un nuevo amanecer, con nuevos retos y nuevas oportunidades.

Y aquí está la clave, abrazar la incertidumbre, y soltar a la vida todas las expectativas, abriéndonos a experimentar.

La incertidumbre es nuestra acompañante de vida. No tenemos el control sobre ella, nadie lo tiene y saber que va a ocurrir mañana, qué es aquello que te puede suceder, no es posible.

Tememos la incertidumbre, creyendo que, por el hecho de preocuparnos, vamos a poder gestionarla mejor y sin embargo no hay nada que puedas controlar. Solo podemos tener la certeza de que un día dejaremos este mundo.

Por ello la opción más madura puede ser dejarte en manos de la vida, confiando en ella, y sobre todo confiando en ti misma. En todas tus capacidades y en que la vida te va a proveer, seguro, de todo aquello que necesitas para atravesar el camino que elegido.

Abraza la incertidumbre desde la apertura a lo que eres, a nuestra esencia mágica y divina que somos. Como cada ser que habita en la naturaleza, conectada con el resto del universo y fluyendo en armonía con ella.

Desde la confianza y desde el amor que somos, llenas de dones y talentos, atreviéndonos a caminar, sin expectativas, sin miedo a incertidumbre y confiando en que la vida siempre lo sostiene.  

 

Claves para enfrentar el miedo

 

Cambia tu corporalidad y entrena una postura de poder 

Podemos utilizar la corporalidad, con un gesto de poder, sacando pecho, tenemos que manejar una información en la mente que nos de poder, que nos haga sentir bien fuertes, capaces de decirnos a nosotras mismas que podemos con nuestro cuerpo, con nuestra expresión, con estos pensamientos.

Activa tu energía

Haz una lista con aquellas cosas que te gusta hacer y que aumentan tu nivel de energía y empieza hacerlas.

Desde una energía más elevada todo se ve diferente.

Nuestra energía tiene que ser más grande que nuestros miedos.

Cambia tu diálogo interior y la forma de expresarte 

Enfócate en algo positivo, por ejemplo, el agradecimiento. todo lo que ha tienes ya en tu vida. 

Comienza a decirte mensajes potentes. Te recomiendo que leas mi post “Olvidar a tu ex pareja, claves para manejar tus pensamientos“, en el que trato también del “cambio de enfoque y del manejo de nuestros pensamientos

Observa el lenguaje que utilizas en la calle, con tu familia, amigas… lo que dices es lo que piensas y tus pensamientos tienen que ver con tus emociones. Busca esa coherencia entre pensamiento – emoción – lenguaje y acción. Poniendo el enfoque en aquello que impulsa, que te ayuda avanzar y crecer.

Practica afirmaciones positivas y poderosas.

Soy una mujer fuerte

Soy una mujer poderosa

soy capaz de todo lo que me proponga

Merezco ser feliz

Sé que puedo y voy a lograrlo, aunque tenga miedo.

No me detengo, voy a ser yo misma voy a emplear toda la capacidad que tengo en mi interior nada me puede detener contacto desde mi corazón.

Tenemos que mandarnos un mensaje a nosotras mismas potente y empoderante.

Recuerda quien eres

Eres más grande que tu miedo. Reconoce todas tus fortalezas y atrévete a atravesar el umbral del miedo.

Recuerda tus logros. Todos los obstáculos que superaste, todas las batallas, todos los retos ¿Y cómo lo hiciste? 

Visualízate en la mujer que serás si trasciendes el miedo y como te sentirás

Párate por un momento a imaginarías quien serías si no tuvieras.

¿Qué primera cosa harías si no te paralizaría el miedo?

Imagina que ya lo has hecho. ¿Cómo te sientes? Colócate en ese lugar, en ese instante, en el que te levantas por la mañana, ya eres una mujer valiente, lo has logrado, has trascendido todos tus miedos. Eres una mujer segura, con mucha confianza, capaz, poderosa. ¿Cómo es tu vida?, ¿en qué trabajas?, ¿qué haces?…

Trata por un momento de trasladarte ahí, de sentir ese bienestar, esa paz, esa tranquilidad y esa confianza. Eres una mujer nueva, poderosa. Te sientes orgullosa de ti. Libre, feliz.

Son muchos los beneficios que podemos obtener si atravesamos el miedo, y recordarnos cada día las razones por las que queremos lograrlo, es muy importante si queremos avanzar sin quedarnos bloqueadas por el miedo.

Todos los resultados que obtendremos y que sin duda cambiarán nuestra vida de forma muy positiva. Cambios que nos van impulsar, a llenar de energía, de claridad, de fuerza…

Reflexiona sobre todo ello, aunque te cueste al principio dar los pasos adecuados, pero cada dificultad en tu vida es tan solo una cuestión de entrenamiento.

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