No tienes porqué sufrir por una ruptura de pareja

Qué complicado se hace superar una ruptura, cuando día tras días sientes que sufres. Permaneces enganchada en ese sufrimiento y no sabes cómo salir de ahí.

La primera etapa de la ruptura está llena de mucha confusión, nuestra mente se va a los por qués y de ahí el sufrimiento también. La comprensión vendrá desde el ¿para qué me ha ocurrido esto? ¿qué tengo que aprender con esta experiencia?. Este el camino de trascender. De aprender a gestionar las emociones del “darte cuenta”.

Dejar que la mente se quede enganchada en las preguntas, en el pasado, no tiene sentido. No hay nada del pasado que puedas solucionar ni vas a poder cambiar. Tampoco puedes cambiar a tu ex, si hubo cosas que no te dijo, situaciones que quedaron sin resolver. Todo lo que esté fuera de tu control, es absurdo tratar de entender, ya que solo te genera más frustración y malestar. La paz, tu equilibrio interior, solo puede llegarte desde el “aprender a soltar y aceptar”.

Observar lo ocurrido desde otro punto de vista, con perspectiva, como si fueras el espectador de tu película de vida, saliendo de tus propios pensamientos…es la forma de tener claridad y llegar a la compresión.

¿Y por qué sufrimos?

Causas más comunes de nuestro sufrimiento:

 
1. Creemos que el AMOR viene de fueraLa creencia de que la fuente de amor y felicidad venía de nuestra pareja y al no tener esa fuente de amor nos sentimos vacías. Si siempre vamos a necesitar algo o alguien para sentirnos bien, vivimos en el “necesitar”, nos apegamos a todo aquello que creemos “está fuera” o en “el otro” y nos volvemos dependientes de lo que erróneamente creemos que nos provee de felicidad. La experiencia de felicidad que vives cuando estás en pareja no viene del otro sino de  tu “capacidad de amar”. Y lo puedes experimentar en múltiples formas y con muchos otros seres.

Toda nuestra atención estaba puesta en esa persona, como responsable de nuestro bienestar y quien nos nutría de amor y esto a su vez provoca “abandonarnos a nosotras mismas” y nos quedamos enganchadas, necesitando que él esté a nuestro lado para cubrir nuestra necesidad de atención, amor y felicidad.

Cuando nuestras expectativas no se cumplen, sentimos que hemos perdido el control de nuestra vida ya que lo habíamos puesto en sus manos.

Somos creadoras de nuestros sentimientos. Cómo nos sentimos es nuestra responsabilidad. sentirte de una u otra forma tiene que ver una misma, hacemos nuestras emociones. Las generamos a través de cómo pensamos.

Lo que sentimos tiene que ver con nuestros pensamientos y cómo interpretamos lo que nos ha ocurrido y son ellos los que nos hacen sentir determinadas emociones. Marco Aurelio, emperador romano lo expresó muy bien en esta cita. “Si te afliges por alguna causa externa, no es ella lo que te importuna, sino el juicio que tú haces de ella y borrar este juicio, de ti depende”. Cuando reconoces esto, puedes poner tu energía en la dirección correcta, en cuestionar las creencias que te hacen sentir dolor, rabia o tristeza.

2. Rechazo al dolor. “lo que resistes persiste, lo que aceptas te transforma”, decía Car Jung. Una ruptura es un gran impacto emocional para nuestro cerebro y no es necesario recibir un fuerte golpe, quemadura o un arañazo para que éste lo interprete como un gran dolor, sin que haya habido un roce en nuestra piel. A pesar de ello, no queremos que nos duela, tenemos resistencia al dolor por la pérdida y queremos quitarnos ese dolor como sea. Tratamos por cualquier medio de evadirnos, de distraernos, no queremos entrar ahí y sentirlo. Esto hace que el dolor siga ahí porque no lo estamos sanando. El dolor persiste y se convierte en sufrimiento.

El el dolor es real y en nuestro cerebro se activan las mismas zonas que cuando sufrimos por una herida en la piel, igual que si fuera un dolor físico. La ciencia lo ha demostrado y ese dolor está en nuestro cerebro a diferencia de lo que pensamos que es un dolor de corazón, ya que hay una serie de estructuras cerebrales que están interpretando la decepción, el abandono, como una herida o un impacto y no sabe cómo procesarlo.

Aceptar lo que es, aceptar el dolor, llorarlo, sentirlo e  integrarlo es la única vía para atravesar el proceso de la ruptura sin enganches ni sufrimientos. Poco a poco se irá desvaneciendo. Todo en la medida que no nos resistamos a ese dolor y seamos compasivas con nosotras mismas.

Es obvio que si alimentas el dolor con recuerdos constantes, pensamientos negativos, creencias que tienen que ver con historias que te cuentas y no con la realidad y nutres día a día tu mente con pensamientos que te mantienen ahí, entrarás en un patrón mental difícil de salir. El dolor el mayor cuando la emoción es intensa y la emoción es intensa si la alimentas con determinados pensamientos. Así anclas en tu mente un estado emocional de drama. Toma conciencia de ello para romperlo.

3. Nuestra mente adictiva. Se crea una red en nuestro cerebro compuesta de neuronas, con un mismo punto de unión, nuestros pensamientos repetitivos, de un día tras otro.

No somos demasiado conscientes de ello, pero nuestros pensamientos son los mismos de ayer y de antes de ayer, de la semana pasada… Es así, como en nuestra mente se hace fuerte “la red neuronal” que tiene que ver con nuestros pensamientos y creencias sobre la ruptura. Porque la nutrimos cada día de esta forma. Entramos ahí una y otra vez y no tomamos conciencia de “cómo juega nuestra mente con nosotras”. Fortalecemos ese bucle de pensamientos y no nos paramos a “observar”. Si lo hiciéramos y nos detuviéramos un momento para preguntarnos ¿pero qué estoy pensando? ¿para qué sigo con este pensamiento? lograríamos romper esa rueda que crea un “patrón adictivo”. No ponerle luz a esto, no buscar una estrategia para cortarlo, nos hará permanecer ahí enganchadas, “adictas” a ese ciclo “pensamiento-emoción” de forma permanente y continuamos en la rueda del sufrimiento.

La clave es “volver al momento presente” respirar, conectar con el “aquí y ahora”. Hay muchas formas de “parar la mente”, de aquietarla, de “darte cuenta”. También un “cambio de estado” a través del movimiento, activando el motor de nuestro cuerpo para generar “energía” y las hormonas del bienestar jueguen a nuestro favor. Se trata de aplicar estrategias de “rotura de patrón mental” para tejer nuevas redes neuronales, con nuevos pensamientos que nos desbloqueen y nos ayuden avanzar.

4. Mantenemos viva la esperanza. La mantenemos viva con nuestros pensamientos. Buscamos la forma de contacto con el ex y no ponemos en práctica, como bien nos dice Silvia Congost (psicóloga experta en dependencia emocional) el “CONTACTO CERO”. Estamos pendientes de las redes sociales, de lo que hace o no hace, de con quién está, de si estará o no feliz…NO MATAMOS LA ESPERANZA. Es importante sacar la esperanza de nuestra cabeza, es una farsa, una ilusión…Eliminarlo, es lo sano. No contamos historias de… y si cambia, y si lo llamo o y si le pido disculpas, si cambia… Si esa persona tendría que volver a tu vida la vida te lo traerá. No le llames, no le escribas. Nada de Facebook ni llamadas.

5. La culpa. Es una emoción tóxica. Nos bloquea y nos impide avanzar, con lo cual no nos sirve para nada, tan solo nos daña y nos deja paralizadas. Nos contamos historias como que que “quizás podíamos haberlo evitado” “si le hubiera dicho esto o lo otro” “si hubiera hecho” “si me hubiera comportado de esta forma” … él no me habría dejado y cosas por el estilo.

Y permanecemos culpando al otro, creyendo que si cambia algo de fuera, yo estaré bien, sin embargo así, no avanzamos. La culpa no es una emoción de la que podamos aprender, así que no es útil, más bien lo contrario.

Las principales causas de sentirnos culpables son:

Culpa por no haberme dado cuenta de…
Culpa de sentirme así…
Culpa por permitir…
Culpo a mi ex por…
Culpa por mis hijos, por lo que van a sufrir
Culpa por no se han cumplido mis expectativas en la relación
Culpa porque algo habré hecho para que la relación no funcione

La culpa es una tortura y solo te lleva solo al un autocastigo innecesario. Porque culpa y castigo van de la mano y esto viene de antiguos paradigmas. Creencias del pasado, culturales, religiosas…

Nada ni nadie te garantiza de que las cosas podrían ser de otro modo. Deja de culparte por lo que fue y o podría haber sido. Por lo que dijiste o no dijiste. En una pareja la responsabilidad es de dos.

En la ruptura tenemos que hablar en términos de “responsabilidad y no culpa”. En la relación de pareja estamos dos. Ambos dos tenemos responsabilidad sobre la relación y sobre la ruptura.

Si estás en la culpa, permaneces en el pasado, en la energía negativa que ello te provoca y en recuerdo de aquélla vivencia, que permanece anclado en ti.

Puedes hacerte una pregunta ¿qué puedo aprender de aquello?. Esta es una manera de dejar ir lo que nos impide avanzar y quedarnos en paz, con una lección más de vida, siendo más sabia, mejor persona y queriéndote más a ti misma.

6. Preocupación por el futuro. Nos preocupa el futuro, nos invaden los miedos, a la soledad, a no encontrar pareja de nuevo, a no ser felices, a no rehacer nuestra vida y esto nos genera ansiedad. Los miedos son pensamientos y los pensamientos creencias, que la mayoría de las veces ni nos cuestionamos. Son creencias que nos limitan y bloquean. Obstáculos en nuestro camino del despertar para la superar la ruptura de pareja.

Cuando nos invade el miedo nos deberíamos hacer mejores preguntas para cambiar nuestro enfoque:

¿Qué opciones tengo ahora en mi vida?
¿Qué puedo hacer desde el amor hacia mí misma para este viaje de transformación?
¿Qué he aprendido de mi experiencia?
¿Qué fortalezas tengo que han funcionado en mi vida?
¿Qué nuevas habilidades, capacidades, aprendizajes puedo adquirir que me ayuden en este viaje?
¿Qué no ha funcionado?
¿Qué mujer quiero ser? ¿qué pasos puedo dar para ser esa mujer valiente, con auto confianza, segura, empoderada?
¿Qué he hecho hasta ahora que no me ha funcionado? ¿qué puedo mejorar?

7. Baja autoestima. Compararnos con la otra si la causa fue que nos dejó por otra mujer, es algo habitual si eso fue la causa. Nuestra falta de auto valoración, de sentirnos merecedoras, nos causa mucho sufrimiento. Nos decimos que no somos suficientemente guapas, jóvenes, delgadas, inteligentes, merecedoras…

Recuperar la auto confianza, sentir que puedes, que vales, que eres merecedora de amor es muy importante para dejar de sufrir por nuestra auto imagen y auto concepto.

ES IMPORTANTE CONOCERTE A TI MISMA. Darte cuenta de tus dones y talentos, de tus capacidades y fortalezas. De quien eras antes de tener pareja y de todos tus logros.

Para trabajar tu autoestima, solo tienes que tomar la decisión de comenzar, de dar pequeños pasos que te lleven a una autoestima sana. Tu autoestima solo depende de ti. Cambiar tu diálogo interno, aunque al principio te cueste y tomar pequeñas acciones que te anclen en la construcción de tu nuevo yo, como una mujer segura, capaz y con auto confianza.

Desde el SABER QUE QUIERES Y QUE NO QUIERES, desde tus valores, tus necesidades… puedes comenzar a en coherencia con ello y alejar de ti todo lo que no encaje con ello.

8. La no aceptación de la ruptura, de lo que nos ha pasado. Al principio nos resistimos aceptar la situación, los hechos. Nos negamos a ver y seguimos enganchadas al pasado y a lo que fue. Nuestra mente está más en pensamientos de recuerdos bonitos y de lo que fue nuestra relación que en vivir el momento presente en el que esta persona ya no está.

Si quieres ser libre en tu vida, no pretendas cambiar nada que no dependa de ti” (Epícteto. filósofo estoico). El enganche, el apego… es sufrimiento. 

Nuestro diálogo interior nos hace sufrir. Sufrimos por las historias que nos contamos una y otra vez, sobre él, sobre la ruptura, sobre lo que podría haber sido…La interpretación de lo que ha ocurrido también nos hace sufrir. Verlo como un drama, como una gran tragedia, posicionarnos en víctima, culpar al otro y no ver nuestra responsabilidad… todo ello nos hace sufrir.

Nuestro enfoque no está en ver las opciones que tenemos con lo que ha ocurrido, sino que mareamos la perdiz una y otra vez reviviendo la ruptura como la causa de que nuestra vida se haya quedado destruida, en vez de “cómo oportunidad de cambio” “de crecimiento” de “nuevas oportunidades” y de amarnos. Tienes el poder de elegir como quieres percibir la realidad.

Es posible que veas algo de claridad, que te des cuenta y sabes que algo tienes que hacer y no sabes por donde empezar. Hay una frase que me gusta mucho “No podemos resolver los problemas con el mismo nivel de pensamiento que usamos cuando se crearon” de Albert Einstein … y nos hace ver que hay que buscar otra zona para resolver el problema. Tenemos que subir nuestro nivel de conciencia y colocarnos en “la mujer que queremos ser”, de aquí a un año, cinco años… Ponte ahí, visualiza, quien esa mujer, que mira su pasado y ¿qué ve? ¿cómo lo resolvió? ¿qué tipo de pensamientos tuvo para avanzar? ¿qué le hizo salir del bloqueo? ¿tomar acción en su vida? ¿cómo logró empoderarse?.

9. Los recuerdos.. Nos decimos que queremos olvidar a nuestros ex, pero en el intento de hacerlo, volvemos a recordar y así una y otra vez, sin darnos cuenta le damos más fuerza a ese recuerdo.

Los recuerdos siempre van a estar ahí, resistirnos a ello es lo que hace que permanezcan, que persistan.

Si dejamos que vengan, los observamos, sentimos la emoción y desde la consciencia le damos un significado distinto, es decir; si el recuerdo trae emociones de culpa, de dolor, de rabia…emociones perturbadoras, que nos hacen sentir mal, vamos a tratar de convertirlas en gratitud por lo vivido, por lo aprendido con esa persona y en esa relación. De esta forma, cambia nuestra vibración. Nos situamos en otro nivel de conciencia. Esto es avanzar en el proceso de la ruptura para lograr superarla y convertirnos en una versión mejor de nosotras mismas. La gratitud es evolución y crecimiento.

10. La idealización. A veces idealizamos a la persona, “era maravillosa” “hacía esto y esto otro genial” “el sexo con él era increíble” “se le da bien esto o lo otro” y así un montón de adjetivos. Nos apegamos a todo lo que teníamos con él, a todo lo que nos proporcionaba estar con él y esto es la idea “te quiero” a diferencia del AMOR. Ya que el te quiero está asociado a todo lo que te da esa persona, es decir, “le quieres con condiciones”.

Amar no tiene que ver con lo que recibes, sino con lo de das de forma incondicional y generosa.

El “te quiero” es “porque te necesito”. Y de ahí viene el apego, muy lejano al amor verdadero.

“Le necesito” porque si no tengo todo lo que tenía con él, todo lo que me daba para ser feliz… mi vida no tiene sentido. Lo he escuchado muchas veces y esto es vibrar desde la necesidad, desde la carencia. Es ese buscar la felicidad fuera, necesitar que alguien te de algo para ser feliz. Estar con él te hace feliz.

Si te mantienes en la idealización de lo que fue, de lo que viviste con él, recordando solo lo bonito, los primeros años de la relación… estás creando una película del pasado idealizada. Una historia inventada en tu cabeza con pedazos de tu relación y muy probable de la fase del enamoramiento inicial. En esa película quizás falten muchos ingredientes y ello te mantiene en generar una química en tu cuerpo que se vuelve adictiva, reviviendo historias de fantasía que no te ayudan a conectar con la realidad de tu vida ahora y con lo que de verdad. Tu verdad está en tu momento ahora, y es lo que te ayuda a salir del sufrimiento y dejar el pasado atrás.

Realiza un ejercicio muy potente y sencillo a la vez, de apuntar 10 cosas negativas que viviste con él o cosas por las que sufrías en la relación o que no te gustaban de esa persona. Es importante que te des cuenta de “como juega la mente”. Este ejercicio te llevará a tomar conciencia de la realidad y no de lo que tu mente quiere creer o pensar.

CLAVES PARA DEJAR DE SUFRIR. 

1. Comprende que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.

2. Toma el control de tus pensamientos.

3. Cambia tu enfoque.

4. Cambia tu estado mental de víctima a guerrera.

5. Date cuenta de la interpretación de tu realidad. De tus creencias…

6. Trabaja en ti en tu auto conocimiento y desarrollo personal para subir tu nivel de conciencia y vibración. Si evolucionas y subes tu vibración atraerás lo mejor a tu vida.

7. Acepta lo que es y toma el aprendizaje de lo ocurrido. La vida no te trae esta experiencia para hacerte sufrir. Acepta la impermanencia, todo cambia, todo se transforma.

8. Vuelve al momento presente, practica la meditación y la respiración consciente.

9. Aprende a estar contigo misma, aceptando tu soledad, amándote, auto respetándote, escuchándote y atendiendo tus necesidades.

10. Toma consciencia de ese sentimiento de vacío y aprende a “sostenerlo”.  Observa y transmuta esa emoción que sientes de vacío sin tratar de llenar desde fuera. Vuelve a ti, al amor a ti misma y desde ahí te sentirás bien y completa.

11. Suelta el control. Hay cosas que no dependen de ti.

12. Reflexiona si vives desde el ego o desde tu esencia, tu verdadero ser. Es importante darnos cuenta desde donde vivimos (Ego o Esencia). El ego “siempre busca fuera”. Esencia, paz, quietud, observar cómo veo yo la vida, todo depende de mí. encuentro conmigo misma. No busco fuera porque ya está en mí.

13. Aprende a ser feliz contigo misma. No te tiene que hacer feliz nadie ni nada. Desarrolla tus dones, tus talentos, a qué has venido a este mundo, encuentra tu propósito, tu sentido de vida. Cuando te conectas con tu don, cuando fluye y lo compartes te sientes feliz. En ese ser tú y fluir desde ti, estás en tu esencia.

14. Comprende la diferencia entre querer amar. Querer es apego. Amar es aceptar, soltar, no hay condiciones, es desear la felicidad del otro.

14. No pretendas cambiar a nadie, eso te hace sufrir.

15. Construye tu nuevo yo. Tú puedes transformar tu vida. La ruptura es una oportunidad para ello desde tu crecimiento personal.

16. No estás sola. La teoría está genial pero a veces necesitamos alguien que nos acompañe y nos proporcione, claridad, método, estrategia. En mi caso mi método, ACTIVATE, , es el que me ha funcionado.

18. La felicidad no está fuera de ti.  Un deseo profundo de estar en paz y armonía contigo mismo y no tiene nada que ver con algo que hagas.

18. Perdónate y perdona. Podemos reconocer nuestros errores y perdonarnos a nosotros mismas.  Esto es, aceptar lo que no podemos cambiar, cambiar lo que podemos y aprender a establecer diferencias, sin remordimientos, sin culpas, sin odios ni rencores.  Perdonar sanar, es apartar de nosotras, todo sentimiento negativo como el rencor, odio, culpa, rechazo, deseos de venganza, pues son emociones destructivas, inútiles que esclavizan y crean mayor frustración mayor.

19. Busca el silencio interior. La vida nos lleva a mil y estamos en el HACER y no en el SER. Para y entra en ti. Escúchate y atiende tus necesidades. Atiende tu SER. Es tu voz sabia, todo está en ti.     

REFLEXIONES FINALES:

Nuestro enfoque determina nuestra realidad.
Depende de tu enfoque verás tu realidad como buena o mala.

Hazte preguntas poderosas:

¿En qué me estoy enfocando? ¿en el pasado? o me enfoco en el presente, ¿me enfoco en que me falta algo o en que tengo todo lo que necesito para ser feliz? ¿Qué opciones tengo con lo que me ha pasado? ¿Qué objetivo puedo marcarme ahora en mi vida? ¿qué quiero hacer con ella? ¿y cómo lograrlo? ¿qué pasos puedo dar para alcanzarlos?
lograrlo?

Tu felicidad solo depende de ti.

Lo que te está pasando por doloroso que sea, tú puedes aprender de eso, considéralo como una oportunidad.

Si sufres pregúntate:

¿QUÉ NO ESTOY VIENDO?

¿QUÉ ESTOY PENSANDO?

¿QUÉ CREO DE ESTA SITUACIÓN PARA ESTAR SUFRIENDO?

Si sigues culpando al otro te quedarás paralizada porque si no cambia lo de fuera seguirás sufriendo.

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