Desapegarse de una identidad

La ruptura es una crisis de vida que nos desajusta todo nuestro sistema de creencias y de vida en general. Vivíamos apegadas a una identidad, a una casa, a un modelo de familia, con unas costumbres, una forma y estilo de vida que habíamos mantenido por varios años, hábitos, rútinas, amistades…

Quizás una de las cosas que más nos cuesta es desidentificarnos con lo que “creíamos que somos”.

Después de una ruptura, sentimos que nuestro camino de vida se torció y tenemos que ajustar de nuevo la dirección. Vivimos una profunda crisis de vida con la ruptura, con dolor, frustracción, miedos…Demasiadas cosas que soltar, y ahora ¿quien somos?, ¿qué vida me espera?, ¿encontraré de nuevo la felicidad?.

Por nuestra cabeza pasan un sinfín de de pensamientos, muchas preguntas, la mayoría sin respuesta. Argumentos, la mayoría que tienen que ver la idea de si volveremos de nuevo a ser feliz, si consigueros el equilibrio en nuestras vidas y atravesar este proceso doloroso que supone “cambiar tu vida radicalmente” para encontrarte de nuevo contigo misma y comenzar de nuevo una vida feliz.

Atravesamos una crisis de vida en la que todas aquéllas cosas en las que basábamos la felicidad, dejan de tener sentido.

¿Qué es la felicicidad?

Quizás es hora de preguntarte de nuevo ¿Y qué es para tí la felicidad? ¿Acaso después de una ruptura ya no puedes ser feliz? ¿Qué es aquello que que necesitas para ser feliz?.

La mayoría de las personas creemos que necesitamos tener una pareja, casarnos, tener hijos, tener una casa, coche, dinero… o hacer cosas como viajar, salir, compra…La realidad es que si pensamos así, sentiremos de forma constante que la felicidad se nos escapa. Cuando llega ese día en el que tienes que despojarte de todo, cuando la incertidumbre y la inestabilidad llega a tu vida, te das cuenta que esos pensamientos acerca de la felicidad, eran equivocados.

He llegado después de muchos años de adentrarme en el mundo del crecimiento personal, que la verdadera felicidad no la podemos hallar fuera de nosotras.

La idea de que necesitamos una pareja para que nos haga felices, es tan solo eso, una creencia.

Hacer o poseer cosas tampoco nos aportará el verdadero sentido de  la felicidad, sino pequeños momentos de placer.

Quizás la felicidad está mucho más cerca de lo que piensas

El error es buscar fuera de nosotros mismas la tan ansiada felicidad y no mirar dentro de una misma. Qué hay dentro de mí que me impide sentirme plena y satisfecha. Para ello tenemos que hacernos preguntas poderosas, como ¿para qué sigo pensando en el pasado? ¿qué debo soltar que me está frenando en mi vida? ¿qué creencias hay en mí que me limitan? ¿qué me impide ser feliz? ¿qué tipo de pensamientos, emociones tengo cada día?

Mi concepto de felicidad

 

“UN ESTADO DEL SER”, un estado de paz y equilibrio interior, que es independiente de estar alegre o triste, tener más o menos cosas, o incluso atravesar problemas.

Es un estado interior que no tiene que ver con la alegría. Para mí la felicidad va más allá de estar alegre o no. Cuando la felicidad se instaura en mí es porque soy capaz de reconocer mi ser. La seguridad de que todo está bien mí, aunque en viva momentos de turbulencias, situaciones complicadas, momentos de tristeza, de soledad…Si soy capaz de transcender esas emociones, de aceptarlas, de vivir con la dualidad que soy, llena de luces y sombras… Es esa capacidad de conectar con mi verdadero yo, y mi grandeza, la que da el sentido pleno a mi vida y me hace respirar en calma. Seguir remando a pesar de la tempestad, con el convencimiento y la creencia del poder superior que hay dentro de mí para saber lidiar con la vida y que nada de lo que ocurra es insuperable.

MIS CLAVES PARA SER FELIZ DESPUÉS DE LA RUPTURA

    1. Ayudar a los demás, contribuir, ser compasiva. Esto me llena y me satisface. Siento que soy mejor persona y me aporta felicidad.
    2. Agradecer cada día todo aquello que tengo en mi vida, mis logros, mis hijos, la salud que tengo, y las pequeñas cosas del día a día que me han alegrado el día o me han hecho sentirme bien.
    3. Hacer cada día lo que me apasiona. Hace ya un tiempo que sentí en mí MI PROPOSITO, y cada día de mi vida enfoco mi vida a lograr mis sueños y esa vida que deseo para mí que me haga sentirme plena y satisfecha.
    4. El amor hacia misma. He aprendido a quererme y a priorizarme.
    5. Soy más consciente de mis pensamientos, sentimientos, creencias y emociones. Esto me ayuda a desechar todo aquello que me limita, que me frena en mis objetivos… Evito resistir las emociones porque son indicadores de mi realidad, mi brújula, y me hacen tomar las decisiones que necesito tomar en mi vida para recuperar mi equilibrio.

REFLEXIÓN :

“ Elimina de tu vida todo lo que te daña y disfruta de las pequeñas cosas, estando presente”

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