Son muchas las causas que provocan las crisis en la pareja.

El trabajo, el estrés, la rutina, diferencia de valores, de forma de ser, desconfianza, celos, infidelidad.

Toda relación de pareja pasa por diferentes etapas. El tiempo va pasando y vamos cambiando. Crecemos y evolucionamos y a veces esto, puede unirnos más o separarnos.

En este artículo te voy a hablar, bajo mi punto de vista y según mi experiencia de las 6 claves para superar una crisis de pareja, que creo son muy importantes manejar si lo que queremos de verdad es continuar con nuestra pareja.

Si existe amor todavía en la pareja, superar una crisis tan solo es un obstáculo, que desde ese amor es posible superar. Una crisis no tiene que que abocar a una ruptura de la pareja.

Muchas veces también sucede que uno de los dos miembros de la pareja, crece, evoluciona, se desarrolla profesionalmente, mientras el otro no. Esto no tiene que ser un problema, pero sí que a veces, se crea distancia, falta de comprensión y de apoyo.

Estamos en continua evolución y crecimiento. Cambian las necesidades, los valores, la forma de ver y entender la vida y esto puede crear conflicto en la relación.

Cambiamos también nuestras relaciones sociales, los intereses, las priorides, costumbres, rutinas, proyectos, evolucionamos y nos importan cosas que quizás antes no.

Honrar nuestros valores y que sean iguales o similares a los de nuestra pareja es importante. De no ser así, puede provocar un distancimientos en la pareja.

Si sientes que tu pareja no te apoya, no comparte lo que haces, no entiende, no fluye contigo y no hace por crecer, por mejorar, por llevar la relación a un nivel más profundo, es difícil seguir juntos.

Los cambios no son malos, al contrario. El cambio y la transformación personal es algo positivo que enriquece y te hace ser mejor persona.

El problema que puede surgir con los cambios y la evolución, es cuando sientes que la persona que tienes al lado, se aleja, o eres tú la que  te alejas. Puede ocurrir sin ser demasiado consciente de ello.

Un día te das cuenta de que ya no piensas igual, tienes nuevos objetivos, te motivan otras cosas, experiencias, proyectos y tu pareja, lejos de apoyarte, de interesarte, de querer descubrir contigo cosas nuevas, se mantiene alejado… poco a poco la relación se irá deteriorando y las distancias pueden ser insalvables.

Evitar el conflicto es un error. Sentimos que nos alejamos, que ya no estamos en sincronía, que tenemos poco en común con nuestra pareja y lejos de asumirlo y tratar de poner de nuestra parte para solucionar los problemas que surgen en la pareja, buscamos evadirnos y no ver la realidad.

Una crisis de pareja supone un cambio, que te puede llevar a una crisis o a otro estadio de la relación. Si existe amor, interés por parte de ambos en hacer que la relación siga para adelante, se puede superar la crisis de la pareja.

Un momento de crisis en la pareja, puede parecer que todo empeora, pero lejos de parecer que la relación se acaba, que estáis muy lejos el uno del otro, que no tiene sentido seguir juntos… Puede ser un momento de reconstrucción, de sanar la relación.

Aunque son momentos difíciles, de mucha tensión y muchas parejas rompen definitivamente, podemos apostar por la relación si los vínculos son fuertes y hemos superado ya otras veces dificultades.

A veces nos aferramos al ego, no conectamos con nuestra verdadera esencia y nos mantenemos en el personaje que todos llevamos. Incluso en la relación y si no hay autenticidad, es difícil “ver al otro/a”.

Si no dejamos los egos a un lado, no soltamos la máscara, el personaje y nos mantenemos enganchadas a viejas creencias y paradigmas y entonces ese proceso de superación de una crisis en la pareja, resulta muy complicado.

Si nuestra intención real es la de superar la crisis, es importante mantener la calma, no precipitarse, darse tiempo, espacio, mantener la confianza.

Si todavía creemos  en la relación y nos abrimos con valentía para integrar esa nueva conciencia que nos haga ver la posibilidad de sanar la relación… puede llenarnos de satisfacción, orgullo e ilusión, ver que la consecuencia es que estamos logrando superar la crisis, gracias a un cambio de actitud y compromiso.

No caigamos en el error de culpar al otro y sí aceptar que hay cosas que ocurren que no vamos a entender.

Permítete a ti misma ver la situación desde otro enfoque distinto, somos demasiado testarudas a veces, queremos llevar la razón y ello nos conduce a la “infelicidad”.

Contempla la posibilidad de sanar esa relación y daros esa oportunidad de ampliar la mirada y de ir más allá de que en apariencia se percibe.

Es posible pararse a mirar la relación como “observadores”. Una pareja se puede deshacer para rehacerse de nuevo y salir fortalecida.

En una situación así, es importante entregar la relación a una comprensión más profunda, cambiar el objetivo de la relación, para entrar en un nuevo nivel de conciencia, dejar morir la antigua relación para crear juntos una nueva e ir acomodándose a una nueva forma de mirar a tu pareja, a ti misma y que la relación pase a otro nivel.

Clave 1. La comunicación.  

Habla con tu pareja, si estás sintiendo que las cosas van mal, que hay tensión y te levantas cada mañana triste y desanimada, con tu energía baja y algo que te aprisiona el alma.

Se ha creado una brecha entre ambos y quieres solucionarlo… ¿sientes que todavía le quieres?. Lo primero es hablarlo. No quedarte nada guardado, expresarlo, sacarlo. Sé tu misma y comunica, desde tu ser, desde tu autencidad, sin miedo.

Crear espacios de comunicación en la relación es fundamental. Quizás en el día a día, con el estrés, el trabajo, estamos demasiado ocupados; pero siempre hay un momento en la semana para poder crear ese clima y ese espacio ideal para el encuentro con la pareja.

Cuando no se da la comunicación. La distancia e incomunicación hace que llevemos dos vidas paralelas y el acercamiento se hace cada más difícil. Sé consciente de ello y no pospongas en el tiempo una conversación sincera.

La comunicación tiene que darse de forma constructiva, no violenta, sin culpar, asertiva, desde lo que sentimos.

Hablar desde el amor y no desde la crítica, facilita las cosas. Expresarle lo que sientes, lo que necesitas, lo que te preocupa, lo que echas de menos, lo que crees que no funciona, pero desde el “yo siento”, “yo creo”, sin despreciar al otro, sin achaques y sin culpabilizarle.

Errores que solemos cometer en la comunicación son:

– Hablar gritando.

– No escuchar.

– No contestar.

– No estar presente.

– No empatizar con el sufrimiento de la pareja.

– Mantenernos a la defensiva.

– Culpa y juicios.

– Hablar desde las suposiciones.

– Querer llevar la razón.

– Pensar que solo yo lo estoy pasando mal.

Un error en la comunicación sería. 

Un ejemplo sencillo y cotidiano:

– “Siempre te estás dejando toda la ropa por ahí tirada, ¡eres un desastre! No criticar la globalidad sino ser específica.

Esta forma de decir las cosas genera mucha tensión en la pareja porque ambos están a la defensiva y con el cuidado constante de “no equivocarse” para no recibir los reproches de la pareja.

Tomar consciencia de cómo nos comunicamos con nuestra pareja. No es lo que sucede, sino como lo percibimos nosotras. Es importante tenerlo en cuenta.

Quizás no le damos importancia, pero si nos estuvieran grabando, y luego lo pudíeramos ver, nos sorprenderíamos muchísimos de que las cosas que podemos llegar a decir en una discusión o un desencuentro con la pareja.

Tenemos que cuidar los gestos. No es solo lo que decimos sino lo que transmitimos a través de la mirada, las manos, tu cuerpo…

Practica la asertividad. Siempre sin querer dañar a nuestra pareja. Tenemos que hablar desde lo que sentimos.

Exprésate desde tus necesidades y desde cómo estás viviendo la situación, qué emociones estamos te invaden. Evita el reproche y la culpa.

La comunicación ideal se produce siempre desde la empatía, la asertividad, con respeto y comprensión hacia como se pueda sentir tu pareja.

Si lo que deseamos es mejorar la comunicación con nuestra pareja y arreglar las cosas, debemos tener en cuenta varias cosas importantes.

1. Expresar con claridad lo que sentimos o percibimos de nuestra pareja.

Evita  “las suposiciones” . Es algo que se da con mucha frecuencia. Imaginarnos cosas, y no expresar lo que estamos pensando, intuyendo, creyendo…Todo está en nuestra mente hasta que contrastemos que esto es así. Incluso suponemos lo que nuestra pareja piensa. Siempre deberíamos preguntarle directamente todo aquello que nos inquiete o nos ronde la cabeza.

2. Fomentar los intercambios positivos

Ser más consciente de la importancia de los intercambios positivos, porque muchas veces entramos en negatividad constante. Transmitirles aspectos positivos y no que siempre nuestro enfoque está en lo que nos disgusta del otro. 

Clave 2. La aceptación 

Es importante responsabilizarse de la situación, aceptarla, no mirar a otro lado y asumirlo.

Los dos miembros de la pareja tenemos responsabilidad sobre la relación y lo que ocurre en ella. A veces ocurre que uno de los dos ve el problema, pero el otro no, o no quiere verlo. Quizás asumir que la relación no va bien, que tenemos problemas, implica cambios, salir de la zona de confort, enfrentarse y claro, esto cuesta. Pero si quieres a tu pareja, si la relación es importante para ti, priorizas.

Queremos que las cosas no nos afecten, seguir con nuestro trabajo, con nuestra vida y estar mal con la pareja es un motivo de preocupación, tratamos de huir de ello, no pensar, no enfrentarnos, pero esto solo conduce a que el problema se haga mayor. Tarde o temprano habrá que abordarlo, mirarlo de frente, hablar con la pareja y ver si es posible recuperar la relación.

No caigamos en el error de culpar al otro y sí aceptar que hay cosas que ocurren que no vamos a entender. Permítete a ti mismo ver la situación desde otro enfoque distinto, contempla la posibilidad de sanar esa relación y daros esa oportunidad.

Quizás es momento de pedir disculpas por algo, de asumir algún error, si sientes que te has equivocado, desde la honestidad mostrarle a tu pareja que lo sientes.

Dejar que el tiempo pase, sin hablar, sin asumir responsabilidades, complicará mucho más todo.

Clave 3. Apoyo y confianza.

Una de las claves más importantes es que exista apoyo y confianza. Y con mayor motivo si estasmos atravesando una crisis, sentir esto se da a pesar de las circunstancias.

Sentir que ocurra lo que ocurra tu pareja te apoya y confía en ti. Desde ahí será mucho más fácil superar una crisis.

Para que sientas el amor de tu pareja se tienen que dar esas claves, de esta forma la relación se nutre y fortalece.

La confianza es amor, la desconfianza es miedo. Tu pareja debería ser tu mejor amigo/a, la persona en quien más confíes y puedas abrirte de corazón a corazón. Expresarle todo lo que sientes, sin miedo, sin ocultarle nada. Cualquier problema, tus inseguridades y saber que cuentas con su apoyo.

Tienes que sentir que tu pareja te admira y valora. Que te reconoce tus logros, te apoya en tus proyectos, tus sueños y te respeta y es feliz cuando ve que estás creciendo y evolucionando.

La distancia e incomunicación hace que llevemos dos vidas paralelas y nos cuesta más.

Clave 4. El espacio para la pareja. 

Podemos buscar un lugar, un espacio de comunicación (un clima amoroso) para hablar de lo que nos preocupa de nuestros sentimientos. Hacer cada cierto tiempo, pequeñas evaluaciones de cómo va nuestra relación de pareja. Buscar un espacio de encuentro para la pareja, alejado del hogar y de la rutina.

Estos espacios son una forma de conocer mejor a nuestra pareja y de restablecer los lazos que a veces se van rompiendo. Una buena relación de pareja tiene como pilar importante la comunicación. Necesitamos conocernos bien, evitando tratar de adivinar qué piensa, porqué se comporta de una determinada manera…

La pareja tiene que darse la oportunidad de conocerse, creando esos espacios que faciliten la comunicación tranquila, en los que ambos podamos conocer del otro lo que piensa, como se siente, que le preocupa… Buscar un espacio de encuentro para la pareja, alejado del hogar y de la rutina.

Cosas que podemos hacer juntos: Si a los dos nos gusta un mismo deporte o cualquier otra afición, y podemos dedicar en la semana un tiempo a realizarlo juntos, esto sin duda crea un espacio común para ambos, de disfrute y comunicación que aporta un ingrediente muy satisfactorio para el buen funcionamiento de la pareja.

Si no existe ese deporte en común, se puede buscar una actividad, elaborar juntos un plan de ocio, algo para poder realizar juntos, que proporcione un tiempo compartido placentero para ambo.

Al finalizar el día, si dedicamos un momento para expresar los sentimientos, miedos, preocupaciones, ilusiones, proyectos, gustos e intereses… creará un clima de confianza y conexión para poder integrar todo ello y aceptar al otro con todo lo que le importa en su vida, dentro de la pareja. Este tiempo de escucha y acercamiento a la pareja cada día, crea un vínculo que establece la base de una relación sólida y duradera.

Estos espacios facilitan el sexo. No quiere decir que el sexo lo arregle todo, pero sí es cierto que cuando atravesamos un conflicto o crisis se distancian las relaciones sexuales o directamente no se producen y esto lejos de mejorar las cosas, las empeorarn

 El nivel máximo de intimidad de la pareja se produce durante el sexo. El sexo es contacto, olor, intercambio de energía, conexión profunda con el otro.  Es una necesidad básica

Se necesita crear un espacio erótico tanto en la mente de cada uno como para la pareja, donde dar rienda suelta a la imaginación, al deseo y al placer compartido. Poner un muro a las responsabilidades y hablar de nosotros y de lo que nos gusta.

Durante el sexo nos vinculamos con la pareja. Las hormonas que se segregan, producen una importante conexión entre ambos. A más sexo más oxitocina, que potencia el vínculo y esto es positivo a nivel orgánico y las endorfinas que se generan nos liberan del miedo. Así a más sexo, más hormonas que fomentan una relación en sincronía y de unión con nuestra pareja.

En esto también influye, para que exista un sexo motivante, ser creativas, abrir la mente y erotizarla. Nuestro apetencia sexual se despertará si dedicamos espacios en la semana a pensar en ello, a imaginar, recrear en la mente aquello que deseamos para motivarnos, inspirarnos y fomentar el deseo sexual y desde ahí, abrirnos a experimentar cosas nuevas y explorar juntos nuevas posibilidades y experiencias enriquecedoras de disfrute para ambos, que nos hagan sentir más unidos.

 

Clave 5. Redefinir la relación.

Nuestros valores, necesidades e intereses cambian.

La pareja evoluciona y se transforma. La crisis es una oportunidad para redefinirla, crear “una nueva relación más sana y en las que los dos nos sigamos nutriendo y creciendo.

Desde el ser más conscientes podemos experimentar una relación nueva más flexible, de más apoyo y confianza, más profunda y con un mayor vínculo.

Si hacemos por superar la crisis, teniendo en cuenta todo lo dicho anteriormente, estamos estableciendo unas bases muy sólidas para redefinir una nueva relación en la que nos sintamos motivados y con ilusiones nuevas.

Sin olvidar los problemas, los obstáculos, obviamente, pero aprendiendo de ello. Sintiéndonos más fuertes y con mayor confianza.

Vivir la crisis como una oportunidad de crecimiento en la pareja. Con una base de amor más maduro, sin duda merece la pena.

 

Clave 6. Establecer compromiso y acciones.

Para superar la crisis, después de hablarlo, de tomar consciencia y darnos cuenta de lo que ocurre, de qué cosas cada uno, por su parte, puede hacer para mejorar… es importante establecer esas acciones necesarias, en donde se vea de verdad, que hay una intención real de continuar juntos, de sanar la relación. Ponerse a ello y que no queden solo en palabras y buenas intenciones.

Poner de nuestra parte para la solución de los conflictos. Afrontar la situación. Querer de verdad superar la crisis.

Si ambos no cambiamos nada, culpamos al otro del conflicto. Desde ahí es imposible que la relación siga adelante.

Tenemos que saber reconocer qué cosas podemos hacer (cada uno por su parte) por mejorar, por aportar a la relación para desde ahí, seguir adelante con una relación más fuerte, y renovada.

Tener un proyecto en común, planes, sueños… sentir que caminamos juntos, que remamos en el mismo barco y llegar a acuerdos, al compromiso desde la responsabilidad.

Si el problema es que “dudas de si le amas”, es que NO LE AMAS. No tiene sentido continuar entonces.

Si no tienes dudas, enfrenta, comunica, apoya, comprende, confía y sobre todo demuestra que de verdad lo deseas, que de verdad lo quieres y ES IMPORTANTE PARA TI. Siempre desde el amor y no desde el miedo, con transparencia, honestidad y desde la vulnerabilidad y tu ser AUNTÉNTICA.

 

REFLEXIONES FINALES:

– Una buena forma de comunicación sería hablar con nuestra pareja desde nuestras necesidades y sentimientos, no desde el reproche y la culpa. La comunicación debe ser siempre desde desde el amor, la compresión y el respeto.

– Evaluar cada etapa de la relación, ser conscientes de los cambios que se van dando, afrontarlos sin alargar el conflicto y establecer espacios de encuentros y una comunicación sana y asertiva para un acercamiento desde el amor y no desde el miedo y la desconfianza.

– Enfocarse en lo positivo y no en solo en las situaciones o hechos negativos.

– Mirar de frente el conflicto, tomar responsabilidad, compromiso y acción para lograr solucionarlo y continuar adelante en la relación

– Nutrir la relación desde el apoyo y la confianza.

– Crecer y evolucionar como pareja, redefiniendo la relación.

– Proyecto en común, sueños, ilusiones, motivación, caminando juntos en la misma dirección.

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